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El viajero puede disfrutar de Valencia y al mismo tiempo recorrer la ciudad del Turia. Le recomendamos el siguiente itinerario: en primer lugar, la visita de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con su complejo de edificios de diseño, obra del arquitecto Santiago Calatrava. El museo interactivo sobre la materia y el “Oceanografic”, del que dicen es el mayor acuario de Europa, merecen la visita. Desde allí, el paseo hacia el centro de Valencia, se puede hacer siguiendo el antiguo cauce del río que antaño atravesaba la ciudad, convertido en parques, paseos y lugares de recreo. Más adelante, hacia el centro siempre, se encuentra el Palacio de la música de Valencia. Cae literalmente sobre el estanque diseñado por Ricardo Boffil y la sensación de frescura, gracias a los espacios verdes que se dibujan en su interior, como un gran invernadero. Llegamos a la gran vía, flanqueada por edificios hermosísimos del siglo XIX, con sus balcones modernistas, después de haber atravesado uno de los puentes que atraviesan el antiguo cauce del río Turia. En esta calle que va a parar a la plaza de toros y a la estación de trenes, se encuentran las grandes marcas y los grandes almacenes. Aunque las tiendas más exclusivas, hay que buscarlas en calles aledañas como son la de Marqués de dos Aguas, o la calle Sorni. Antes de seguir ruta hacia la plaza de toros, por la calle Colón, visitar el antiguo y rehabilitado mercado de Colón. De estilo modernista, y construido entre 1914 y 1916, fue rehabilitado en el año 2003, y hoy ha perdido su función de mercado pero se ha recuperado un edificio muy impactante y muy hermoso, que da cobertura a bares y terrazas. Así, llegamos a la Plaza de toros de Valencia, que es de las más grandes del país. Remontando hacia el norte, seguimos por la calle San Vicente Mártir hacia otra parte importante de Valencia, la Plaza de la Reina, donde se concentran varios lugares de interés. Pero antes y a mitad de camino, imprescindible la parada en el mercado de la plaza redonda. Se trata de una plaza muy pequeña, casi inapreciable con un mercado formado por puestos y tiendas de mercería, principalmente. Es un sitio muy entrañable y curioso que merece la pena visitar, aquí encontrará los mejores buñuelos y la mejor horchata se sirve en la horchatería Santa Catalina, justo debajo de la Torre de la Iglesia del mismo nombre. Al otro lado de la plaza, se encuentra el complejo catedralicio. La Catedral empezó a construirse en el año 1262 y se edificó sobre una antigua mezquita árabe. Además de la Puerta de los Apóstoles citada previamente, y ante la cual todos los jueves del años a las 12.00 del mediodía, excepto los festivos, se celebra el “Tribunal de las Aguas de Valencia”. También destaca la puerta románica, llamada “Puerta del Palacio o de la Seo” y la Puerta Barroca o de los hierros del siglo XVIII. Este Tribunal de las Aguas se encarga de dirimir los conflictos por el agua de riego entre los agricultores de la Comunidades de regantes de las acequias que forman parte de él. El acto tiene un alto valor y autenticidad. Otro símbolo valenciano es la torre-campanario de la Catedral, conocida como “Micalet” o Torre del Miguelete. A la izquierda de la entrada de la catedral, esta torre, construida entre los siglos XIV y XV, alberga una escalera tortuosa cuya escalada tiene recompensa: unas vistas espectaculares sobre el centro histórico de la ciudad y sobre el barrio del Carmen. Dentro de la catedral, se puede visitar su Museo, y el que dicen es el auténtico Cáliz que utilizó Jesús en la última Cena. Los valencianos es de su devoción a la Virgen de los Desamparados, cuya Basílica en su honor se encuentra justo detrás de la catedral. Allí, en la plaza de la Basílica es donde transcurre la ofrenda floral que se le hace a la Virgen, durante las fiestas de las Fallas. Un espectáculo único. Según cuenta la historia, la zona donde está ubicada la Basílica se corresponde con el foro romano de la ciudad, varios sillares de la fachada principal son lápidas e inscripciones de la época romana. Esa misma entrada principal da a la plaza de la Virgen, donde destaca la fuente de Neptuno con sus 7 fuentes, siempre acompañada de palomas y niños jugando a su alrededor. En este punto ya entramos de lleno al barrio más popular de Valencia, el Barrio del Carmen, por la calle Caballeros, donde a la derecha nos encontramos con otro edificio importante: el Palacio de la Generalidad de la Comunidad Valenciana. Su estilo es una mezcla que va desde el gótico mediterráneo al Herreriano, pasando por elementos renacentistas de varias épocas. Seguimos ruta y nos adentramos en las calles del Barrio del Carmen, que es el barrio de la “marcha”. Es un barrio milenario que creció entre dos murallas, la musulmana del siglo XI y la cristiana, del siglo XIV. Entre sus calles y a lo largo de sus más de mil años de historia, El Carmen ha sido tierra de huertas, barrio de gremios, sede de conventos e Iglesias y residencia de obreros durante la Revolución Industrial.. Hay otras opciones para acceder al barrio: entrar por las Torres de Quart o por las de Serrano. Las Torres de Quart, son un par de torres gemelas que formaban parte de la muralla medieval y cuya función era defender la ciudad. Se encuentran en el cruce de la Calle Guillén de Castro y la calle Quart, muy cerca de otro lugar a no perderse en Valencia: el Jardín botánico, es un “remanso de paz y tranquilidad”. Las otras torres, por las que también se accede al centro histórico son las conocidas como Puertas de Serrano, la entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a los Serranos, los caminos reales hacia Zaragoza y Barcelona. Fue entrada principal de la ciudad para la recepción de reyes y embajadores. Hay varios Palacios en Valencia, pero el palacio del Marqués de dos Aguas destaca por su arquitectura barroca abigarrada. Está situado en la calle Rinconada Federico García Sánchez y fue construido sobre la antigua casa de los Rabassa de Perellós, marqueses de Dos Aguas. No puede dejar de visitar la lonja de Mercaderes, uno de los edificios góticos civiles más importantes de Europa. Fue construido en el siglo XV, en pleno barrio del Mercat y es una obra maestra del gótico tardío. Era la sede donde se celebraban las transacciones comerciales y bancarias entre los ricos burgueses de la ciudad. En su patio interior encontrará naranjos y gárgolas que asoman en lo alto de las torres. La siguiente parada, el mercado central de valencia se encuentra justo en frente de la Lonja. El edificio es de estilo modernista, se empezó a construir en 1914 y en el año 1928 se inauguró, siendo uno de los más grandes de Europa. En su arquitectura se combinan el metal, el vidrio y algunos elementos góticos, como si formara un conjunto con la lonja que realmente sí que es gótica. En el interior se puede comprar todo tipo de alimentos de la huerta valenciana, e incluso adquirir las “típicas” paellas, en los puestos que se encuentran en la entrada del mercado. Se puede decir que el “plato rey de la cocina made in Spain” deriva del recipiente donde se cocina. Y hablando de paellas, hay mil posibilidades de probar el arroz en Valencia, guisado con todo tipo de ingredientes. A unos 15 kilómetros de la capital se encuentra un parque natural, un lugar muy agradable para descubrir los arrozales donde se cultiva “la joya blanca” y unos pueblos muy pintorescos, como el Palmar, donde después de comer una paella, o un plato de “all y pebre” (anguilas con salsa de pimentón), se puede dar un paseo en barca por las aguas del parque natural.
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